Costas de guelaya

Bañadas e influidas por el mar Mediterráneo, concretamente por el mar de Álborán, presenta dos tipos de costas:

  1. Costas altas. Presentes en la Península de Tres Forcas, están caracterizadas por la presencia de acantilados y numerosos entrantes y salientes, que constituyen puntas y calas o ensenadas. Desde el punto de vistas morfológico, y salvo la parte eruptiva que constituye el mismo Cabo de Tres Forcas, la costa occidental es distinta de la costa oriental: en efecto, dado que la península sufre un movimiento de basculamiento general de un 3% aproximadamente, hacia el este, las cosas occidentales, aún conservando el carácter recortado, son menos abruptas, con un desnivel progresivo desde la meseta hacia el mar, mientras que en la costa oriental forma acantilados de hasta un centenar de metros de altura, don de los fenómenos de cavitación o erosión marina han dejado multitud de escollos y rocas semisumergidas que hacen del lugar una zona peligrosa para la navegación.
  2. Costas bajas. Presentes en la parte occidental de la base de la Península de Tres Forcas, quedando interrumpida por la Punta Negri al oeste y los acantilados abarrancados de Quebdana al este, formando playas en las que la fuerza de los vientos dominantes (del oeste -poniente- y del este -levante-) hacen avanzar las arenas en forma de gigantescas dunas móviles, como las de Hidum, Sammar, Taxdir, etc. En la costa oriental, esta costa cubre las bahía que comienza al sur del peñón de la fortaleza de Melilla (La Vieja), y en la que se produce la desembocadura del río de Oro, formando una playa de arena fina, en forma de semicírculo abierto, que se suele subdividir en varios tramos: San Lorenzo, Los Cárabos, Miami (hoy desaparecida por la construcción del puerto de Beni Enzar), etc.

Mención aparte merece una de las formaciones marinas más características de la región, situada al sur de la Bahía de Melilla y conocida como Mar Chica o “Sebjá Bu-Areg”. Se trata de un mar interior o albufera constituido por el apresamiento de una porción de mar de 154 km², en forma de óvalo, en virtud de la formación de un cordón litoral de arena, denominado Lengua de Tierra (Restinga) que, prologándose en línea recta hacia el SE, presenta una comunicación con la Mar Grande o Mediterráneo, por un pequeño estrecho llamado Bocana, que se abre y se cierra en ciclos de amplitud variable. Actualmente se están consolidando una bocana artificial por dos grandes diques para el paso continuo de barcos de poco calado.

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