Relieve de Guelaya

Ha existido una pequeña controversia sobre si la orografía de la Guelaya debe incluirse en la del Rif. Así, mientras que algunos autores mantenían que el Rif no era continuación de la cadena de Orán, sino que nacía en la Guelaya, y se dirigía hacia el oeste, otros autores decían que la cadena rifeña empieza bastante a poniente de Tres Forcas, cerca de Alhucemas.

Interpretaciones más recientes han demostrado la existencia de una similitud petrológica y estructural en todo el norte mogrebí, formando un conjunto denominado cadena tello-rifeña, incluyendo naturalmente la Guelaya, si bien con algunas características peculiares como la existencia de asomos eruptivos de fecha reciente.

Algunos geólogos incluían el Rif y el Tell en lo que denominaban el Atlas Mediterráneo, cuyo origen, alpino, era netamente homólogo a otras formaciones montañosas del otro lado del mar de Alborán, las cordilleras Béticas, a las que se une por el Estrecho de Gibraltar, lo que denotaría una actividad tectónica común en toda la cuenca Mediterráneo occidental.

Según esta concepción, la parte oriental del Rif constaría, al igual que en el resto de las cordilleras, de unas fajas o alineaciones montañosas paralelas a la costa, de las que la más interna o costera sería de naturaleza antigua, asociada a fenómenos eruptivos, denotando la tectógénesis aludida, y a la que seguiría una faja formada por cordilleras de materiales secundarios y terciarios plegados.

Estas fajas correspondería en la Guelaya, a los macizos de Ayelmán de Tres Forcas (faja interna) y los montes de Beni Bu Ifrur, además del macizo de Quebdana-Ziata y M´Talsa (faja externa), cuya composición nos hace suponer que son estribaciones orientales del Rif. Estas fajas solo se hayan interrumpidas por las erupciones volcánicas terciarias. Como veremos más adelante, tal disposición obedece y es el resultado de los fenómenos que condujeron al hundimiento de un continente situado en la actual cuenca de Alborán, y que se ha venido denominando microplaca de Alborán.

I. Montañas.

Desde el punto de vista montañoso, podemos distinguir cuatro macizos que de norte a sur serían: Macizo eruptivo de Tres Forcas, Meseta sedimentaria de Beni-Sicar, Macizo eruptivo del Gurugú, Macizo de Beni Bu Ifrur.

  • Macizo eruptivo de Tres Forcas. Comprendido entre la falla del Ayelmán y el Mar Mediterráneo, ocupando el norte de la cábila de Beni-Sicar, y constituyendo el auténtico Cabo de Tres Forcas. Está formado por una red compleja de barrancos profundos de aspectos desolado, alcanzando su mayor altura a 360 m, situada en el SE, próximo al barranco de Ayelmán.
  • Meseta sedimentaria de Beni-Sicar. Situada entre la falda de Ayelmán y el cauce del río de Oro al sur. Constituye dos tramos: el primero es una pequeña sierra de unos 5 km, orientada de NE a SW, cuya máxima altura es de 415 m (pico Taryat), y es de naturaleza metamórfica la auténtica meseta, de tonos claros por su carácter sedimentario y muy plana, acabando en su parte oriental en unos acantilados casi verticales, alcanzando su máxima altura a los 360 m.
  • Macizo eruptivo del Gurugú, Forma el relieve más destacado de la Guelaya e imprime una singular fisionomía al paisaje. Está limitada por el río de Oro, al norte, el río Uixan y Mar Chica, al este, y por el arroyo Masín al sur. Está constituido por el denominado monte Gurugú, integrado a su vez por cuatro picos principales: Taquigriat, máxima cota de toda la región (885 m), Basbel (792 m), Kol-la (720 m) y Tizi-Taquiras. Es enteramente de naturaleza eruptiva de color gris oscuro o rojizo, y está jalonado de numerosos y profundos barrancos.
  • Macizo de Beni Bu Ifrur. Situado al sur de la Guelaya, está limitado al norte por el rio Uixan y al sur por las llanuras del Gareb, dejando al este las llanuras del Bu Arg, y al oeste, la cuenca del río Kert. El núcleo principal es el monte Uixan (696 m), siguiéndole en importancia el Ixasa (592 m), el eruptivo Tidinit (569 m), el Axara (450 m), etc. Está formado por rocas sedimentarias antiguas afectadas por una intrusión magmática que viene a complicar su estructura.

 II. Valles.

El sistema montañoso descrito se encuentra surcado por multitud de cauces de ríos y  en su mayor parte por arroyos, barrancos y otras ramificaciones menores, secos en la mayor parte del año y de carácter torrencial. Dado que los terrenos son blandos, fácilmente erosionables, los calles esculpidos suelen ser profundos y angostos. He aquí los principales:

  • Valles del río Kert. Constituye en sus 24 últimos kilómetros, el límite S. O. De la Guelaya, considerada en su acepción geográfica. Es un amplio valle por el que discurre un auténtico río, el más importante de la región, que atraviesa la meseta sedimentaria de Beni-Sidel.
  • Valle del río de Oro. Situado en las proximidades de Melilla, donde forma una importante y fértil vega, al unírsele el arroyo Farhana, de una parte, y el arroyo Tigorfaten, por la otra, llegando a alcanzar un promedio de unos 600 m de anchura. Su cauce, dirifido en su origen hacia el norte, sufre un brusco viraje hacia el este, tal vez debido a movimientos basculantes de la región.
  • Valle del río Uixan. Constituye un pequeño valle, producto de la unión del río Uixan y el Axara, que discurren por un hundimiento basculante de origen tectónico, dirigido hacia el este, lo que obligó probablemente a abandonar la anterior confluencia del Uixan con el Masin.
  • Valle del río Jemis. Se trata de un valle de unos 500 m de anchura que forma una vega análoga a la del río de Oro. Está situado entre los montes Guesula al oeste y los Hasao al este.
  • Valle del río Masin. Comprendido entre el gurugú al norte y los montes Hianen al sur, atravesando la meseta tercieria de Beni –Sidel, dejando un cauce que se ensancha progresivamente hasta alcanzar hasta 4 km de anchura, y terminando en el valle del río Kert, del que es afluente.

III. Llanuras.

Se trata de terrenos formados por sedimentos terciarios y cuaternarios, que rellenan las depresiones sinclinales de los pliegues anteriormente aludidos. La primera llanura está situada entre los dos primeros anticlinales y su morfologíaa fue notablemente alterada por la erupción andesítica que formaría en us lugar el macizo del Gurugú. La única llanura que nos queda se sitúa al sur y este de la región, entre el segundo y tercer anticlinal, es decir, entre el macizo de Beni Bu Ifrur y los Montes de Quebdana-Ziata, destacándose dos subdivisiones según su proximidad al mar:

  • El Bu-Erg -Bu Areg-. Llannura que se extiende por la parte oriental desde Nador hacia Karie-Arkeman, caracterizada por estar constituida por terrenos cuaternarios, morfológicamente asimilables al dominio de la Mar Chica. Recibe varias denominaciones locales: Et-Tir (cercana a Tauima), Bu-Arg (pasado el río Zeluán).
  • El Gareb. Llanura esteparia alejada del mar, situada en el sur del macizo de Beni Bu Ifrur y el río Zeluán, donde toma la denominación local del Chemorra (hasta Monte Arruit -Mont Aroui-), Gareb (al sur, hacia los ziata) y Seheb el Mohra (hacia el río Kert). Está integrada por materiales cuaternarios de origen lacustre y algunos asomos terciarios que forman las escasa elevaciones.
YUS RAMOS, R. Y CABO HERNÁNDEZ, J.M. (1986). Guía de la Naturaleza de la región de Melilla. Ayuntamiento de Melilla.
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