3.4.3. Técnicas específicas. Pedreras.

Las pedreras normalmente están situadas en montañas formadas por rocas blandas, como los macizos calcáreos y de conglomerados. Suelen estar situadas en conos de deyección de corredores y hondonadas, a veces también forman grandes laderas. Son zonas cubiertas por piedras sueltas de pequeño tamaño por lo que son bastante inestables y atravesarlas puede resultar bastante penoso.

Cuando el tamaño de las piedras es muy pequeño la denominaremos pedrera fina o gravera. Ésta nos puede proporcionar durante el descenso mayor comodidad, siempre que el manto de estas sea suficiente y no friccione sobre el suelo duro, pues actúan de cojinetes con el consecuente riesgo de caída.

Si el tamaño de éstas es mayor, la llamaremos “pedrera normal“. Tendremos que vigilar durante el descenso, pues los desequilibrios y posibles caídas son evidentes, por el contrario, durante el ascenso, si el tamaño de éstas es suficiente, podremos hacer huella y así progresar, a pesar de resultar penoso.

Normalmente la ascensión por pedreras es bastante incómoda y fatigosa, ya que el apoyar nuestro peso en el suelo, éste desliza y cedemos terreno a cada paso. Algunas pautas son:

  • Apoyar toda la planta del pie si es posible. Si no podemos apoyar toda la planta, usaremos el canto de la bota.
  • Dar pasos muy cortos.
  • Intentar colocar los pies en las piedras más grandes.
  • Podemos fabricar un escalón a cada paso.
  • Excepto si vamos solos es mejor avanzar en zigzag.
  • Unos bastones serán muy útiles.
  • Hay que estar muy atentos si estamos cerca de un cortado.

El descenso de pedreras de piedra fina suele ser rápido y divertido, ya que en muchas ocasiones podremos bajar deslizándonos por la pendiente. Las pautas son:

  • Descender en línea de máxima pendiente.
  • Avanzar a pequeños saltos o a grandes zancadas.
  • También podemos descender deslizándonos.
  • Hay que evitar las piedras grandes, pues pueden deslizarse bajo nuestro peso actuando como si fueran un trineo.
  • Si hacemos una parada, hay que apartarse a un lado para evitar que nos caigan encima las piedras que nos siguen en nuestro desplazamiento.
  • Si bajamos en grupos debemos hacerlo por trazados paralelos.
  • Si la capa de piedra se hace fina, hay que detenerse de inmediato y prestar mucha atención.
  • Vigilar que no hay nadie por debajo nuestro, ya que normalmente al descender provocaremos una pequeña avalancha de piedras.
  • Frenar clavando los talones o los cantos de las botas.
  • Unos bastones serán útiles para ayudar a mantener el equilibrio.
  • En el caso de pedrera normal, trazaremos diagonales e intentaremos buscar un terreno mejor para descender.

El descenso por deslizamiento es una forma especial de progresar. Este tipo de avance solo es posible en pedrera fina o gravera o en nieve. El deslizamiento es similar al efectuado en el patinaje sobre hielo. Solo lo debemos utilizar si hay buena visibilidad. Existen varias posibilidades:

Deslizamiento:

  • Se iniciará el descenso cargando el peso en el talón de la pierna delantera y se iniciará el deslizamiento al producirse el arrastre de la grava.
  • Han de mantenerse los pies algo separados.
  • Piernas flexionadas.
  • La pierna situada delante mantiene el equilibrio.
  • Para cambiar la dirección, han de girarse las piernas en la dirección deseada y a continuación se girará la parte superior del cuerpo en dirección contraria, inclinándose hacia abajo.
  • Para frenar, se aumentará la presión del talón la pierna delantera.

Deslizamiento alternativo:

  • Si resulta imposible deslizarse sin interrupción, patinaremos alternativamente con una pierna y después la otra, y así a cada cambio se iniciará un nuevo deslizamiento.

Deslizamiento por impulsión:

  • Si durante los deslizamientos nos vemos demasiado frenados y el avance se interrumpe, necesitaremos transmitir más fuerza en el terreno, para ello efectuaremos saltos hacia delante, con las piernas bien flexionadas. Los saltos los efectuaremos de forma alternativa, primero un pie y después el otro; para conseguir un mayor deslizamiento aumentará la impulsión y la velocidad. Tenemos que vigilar los cambios de terreno y llevar una velocidad que nos permita el control de movimientos.
  • El frenado lo realizaremos lateralmente: una pierna delante y la otra atrás, cargando el peso en las plantas de los pies. Si frenáramos de talón posiblemente acabaremos sentados en el suelo.
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