3.2.5. Ritmo. Condiciones del terreno y climáticas

Evidentemente no nos cuesta el mismo esfuerzo caminar a un ritmo dado sobre terreno duro y liso que hacerlo sobre arena seca, barro o nieve.

La experiencia de una marcha por montaña cuando esta recorre caminos embarrados es de las que dejan recuerdo durante mucho tiempo, y es lógico ya que en estas condiciones el esfuerzo que tenemos que realizar es aproximadamente un 50% mayor que si la marcha discurriera por terreno sólido, con lo que 20 km en barro equivalen a 30 km en seco.

a su vez, andar sobre nieve dura supone un 60% más de esfuerzo que hacerlo sobre terreno firme y si el suelo es de arena llega a exigir hasta un 80% más de gasto energético, mientras que las nieves blandas y profundas pueden hacer que recorrer apenas unos centenares de metros se convierta en un objetivo casi imposible, excepto si recurrimos a raquetas de nieve o esquís, pero eso ya no es andar.

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