3.2.3. Ritmo. Gasto energético.

El llevar un ritmo determinado está en relación directa con el gasto energético que tendremos. Todos sabemos que a medida que caminamos más rápido nuestro cuerpo aumenta el consumo de energía por unidad de tiempo. Este aumento progresivo del consumo es lineal a velocidades de 3 a 5 km/h; pero, a partir de ahí, pequeños aumentos de la velocidad suponen grandes elevaciones del gasto energético.

Lo anteriormente visto tiene una gran importancia, ya que si en una marcha pretendemos ir rápido, por encima de esos 5 ó 6 km/h, tendremos que ser conscientes de que deberemos contar con una preparación muy buena; bastante mejor que la necesaria para hacerlo tan solo un poco más tranquilos.

Por otro lado, si nos plateamos cual es el ritmo más económico para cubrir una distancia, por ejemplo, un kilómetro, obtenido al multiplicar los resultados del gráfico por los minutos que tendríamos en cubrir ese kilómetro a distintas velocidades, nos muestra que el ritmo de marcha más rentable viene a ser de 4 a 6 km/h. Curiosamente, el gasto es bastante más elevado a velocidades más baja y esto puede explicar, por ejemplo, el cansancio que nos produce el lento deambular del “ir de compras”.

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